10 feb 2008

Elecciones en EE UU; la opinión de Pedro J. Ramírez

Mejor Billary en mano que Obambi volando/Pedro J. Ramírez, director de El Mundo
Publicado en EL MUNDO, 10/02/2008;
Como es evidente que nada de lo que se escriba en la prensa española -o de cualquier otro lugar del mundo, excepto los propios Estados Unidos- va a tener la menor influencia en el desenlace de ese admirable y envidiable proceso ombliguista que son las primarias norteamericanas, no me duelen prendas en proporcionar una pequeña pistola humeante a quienes sostienen que la candidatura de Hillary Clinton no es sino la suma de la ambición insaciable y el sueño dinástico compartidos con su marido; y por ende una burla encubierta a la prohibición constitucional de volver a la Casa Blanca que ambos ya ocuparon entre el 92 y el 2000. No aludo a ningún testimonio de referencia, ni a ningún documento perdido en los agujeros negros de la memoria, sino a lo que escucharon mis oídos cuando hace poco menos de tres años tuve la suerte de que me sentaran a la derecha de Bill Clinton durante una cena organizada por uno de sus mejores amigos españoles en la localidad mallorquina de Calviá. Dando por buenos los cada vez más insistentes rumores de que su mujer sería candidata a las primarias y refiriéndose a la formidable maquinaria de propaganda que los republicanos activan cada vez que llegan unas elecciones presidenciales, lo que me dijo no pudo ser más elocuente: «Les ganamos ya dos veces y podemos volver a ganarles una tercera».
Con mucho menos que esa primera persona del plural ante un testigo directo se han escrito capítulos enteros de libros dedicados a desvelar el supuesto pacto secreto que habría impulsado hace 30 años a la brillante y prometedora abogada Hillary Rodham a dejar el confort y las excitantes oportunidades de Washington para seguir a su novio Bill Clinton al atrasado estado de Arkansas, casarse con él y convertirse en su mejor agente electoral.
Concretamente en el publicado el año pasado por los periodistas de The New York Times Jeff Gerth y Don Van Natta Jr. (Her Way: The Hopes and Ambitions of Hillary Rodham Clinton) se mantiene que ambos planearon meticulosamente el asalto a la Casa Blanca, que lo bautizaron como «un proyecto para 20 años» y que así queda acreditado en una carta de Hillary que asegura haber visto una ex novia de Bill. La guinda del pastel es que, según un historiador amigo de los Clinton, el pacto secreto habría incluido el reparto de ocho años de Presidencia para él y otros ocho para ella.
¿Bueno, y qué?, venía a preguntarse el crítico de The New York Review of Books Michael Tomasky, pasando incluso poco menos que por alto el hecho de que el historiador en cuestión hubiera desmentido el dato al verlo publicado: «Apostaría a que un elevado porcentaje de los 435 miembros de la Cámara de Representantes, los 100 senadores y los 50 gobernadores comparten hoy en día ambiciones parecidas con sus esposas». O lo que es lo mismo, de ilusión también se vive. Sólo falta cumplimentar un pequeño detalle que a menudo soslayan los virulentos críticos del matrimonio Clinton: para llegar a la Presidencia hay que conseguir que los votantes te elijan.
Lo único verdaderamente chocante no es, pues, que dos personas inteligentes compartan una misma pasión por la vida pública y aspiren a alcanzar en ella las cimas más altas, sino la secreción adicional de antipatía y bilis que a sus adversarios políticos parece producirles el hecho de que formen pareja. La misma derecha republicana que consideraba de lo más natural que la Presidencia de Bush padre diera paso al cabo de ocho años de intervalo a la de Bush hijo, encuentra ahora tan insoportable que la esposa pueda ocupar tras un lapso equivalente el cargo que ocupó el marido que ha inventado una especie de monstruo hermafrodita bautizado como Billary cuya avidez de poder termina siendo el compendio de todos los males imaginables.
Además de unas grandes dosis de machismo, esa intensa campaña de desprestigio personal enraizada en los escándalos inventados o sacados de quicio del pasado (Whitewater, Lewinsky) denota el pánico que el bien organizado movimiento conservador norteamericano siente ante un nuevo triunfo del pragmatismo centrista que representa el clintonismo. De ahí el paradójico entusiasmo con que desde esa derecha dura se ha visto la meteórica irrupción en escena de un Barack Obama posicionado a la izquierda de Hillary Clinton, no tanto porque su plataforma ideológica -de momento bastante gaseosa- sea muy distinta, sino porque encarna un viento de cambio mucho más radical.
Cualquiera diría que a una parte importante de los republicanos les ha producido mucha más satisfacción este pasado supermartes ver cómo la detestada antagonista las pasaba canutas para mantener la delantera sobre el explosivo senador de Illinois, que contemplar cómo se decantaban rotundamente sus propias primarias a favor del moderado McCain, pese a que esto implica disponer de varios meses de ventaja para preparar el asalto a la Casa Blanca.
Lo que se dilucida no es si el electorado norteamericano está más dispuesto a elegir por primera vez a una mujer o a un negro, sino cómo se gestionará la árdua tarea de rediseñar el liderazgo global de los Estados Unidos tras el desastre de la era Bush, una vez que el último aspirante que podía representar una opción continuista -Mitt Romney- ha tenido que tirar la toalla tras sus sucesivos descalabros. Aunque los ultraconservadores están que trinan por la tibieza de McCain en algunos de los asuntos prioritarios de su agenda de agitación mediática -la columnista Ann Coulter ha llegado a escribir que «lo más apropiado» habría sido que McCain hubiera recibido el apoyo del también moderado gobernador Schwarzenegger «delante de una clínica abortista»-, los portavoces más sensatos del Great Old Party se frotan las manos ante la hace unas semanas inesperada perspectiva de que sean los propios republicanos los que tengan la oportunidad de recomponer sus estropicios.
Cuanto más dure la agónica pugna entre los dos aspirantes demócratas, mejor para ellos. Y si al final, el vencedor es Obama, pues miel sobre hojuelas. Sus dedos ya se les hacen huéspedes sólo de imaginar cómo el veterano ex combatiente de Vietnam que tantas veces ha demostrado hablar claro a la América profunda sin meterse en las honduras de las fantasías neocon puede comerse con patatas al tierno cervatillo al que nadie ha tocado aún ni un botón de la camisa y al que la malvada Maureen Dowd ha bautizado como Obambi.
No es sólo el mote sino también su gran capacidad de comunicación, su atractivo perfil mediático al servicio de un discurso muy superficial e incluso propuestas como la de dirimir las grandes cuestiones internacionales a través de una especie de Conferencia Mundial entre las democracias occidentales y los países musulmanes lo que acerca la figura de Barack Obama a la de Zapatero. Al presidente español eso le gusta y su cuento de la lechera viene a ser algo así como: yo gano ahora en marzo, el negrito gana en noviembre y yo llego a la Casa Blanca pisando fuerte y con la Alianza de Civilizaciones como estandarte.
Ya que en una de las poquísimas cosas en las que me ha hecho caso durante esta legislatura ha sido al seguir el consejo de acercarse a Bill Clinton -Talk to him, se titulaba el artículo que escribí aquel 2005-, yo ahora le diría a Zapatero que más vale Hillary en mano que Obama volando. Con el ex presidente ha logrado establecer una relación tan buena como la que tuvo Aznar -¡qué tiempos aquellos en los que el líder del PP coprotagonizaba con Clinton y Blair la llamada tercera vía!- y como la que tendría Rajoy si llegara a La Moncloa. Clinton se adapta a todas las circunstancias y hace unos días, después de haber disculpado como pecados veniales el desplante a su bandera e incluso la abrupta retirada de nuestras tropas de Irak, declaró al corresponsal de EL MUNDO en Estados Unidos Carlos Fresneda que su esposa estaría encantada de servir de anfitriona a Zapatero en Washington.
No sería una colega en la causa del buenismo planetario, pero a cambio podría contagiarle algo de su probada capacidad de alcanzar compromisos y consensos, de acuerdo con la ya legendaria técnica de la «triangulación» atribuida a los Clinton, básicamente consistente en identificar los problemas en los que el adversario pone el foco electoral y adelantarse ofreciendo soluciones y respuestas moderadas que los van desactivando. Es por ese pragmatismo -identificado a veces como rendición ideológica al credo neocon-, que llevó a Hillary a votar a favor de la resolución del Senado que respaldó la invasión de Irak, por lo que los activistas demócratas más jóvenes quieren ahora pasar factura a la pareja. No queremos más de lo mismo, queremos algo nuevo, queremos a Obama.
Y, sin embargo, lo único que tiene de nuevo este Obama es su nombre, su rostro y su singular biografía de afro-norteamericano hijo de musulmán y criado en Indonesia. Porque, por lo demás, cada cuatro años en el Partido Demócrata siempre ha irrumpido en escena como mínimo un Obama, es decir un candidato inesperado, surgido no se sabe muy bien de dónde, que a base de carisma personal se presenta como alternativa al stablishment y, apoyado en el entusiasmo de los campus universitarios, alimenta el mito de que cualquiera que tenga méritos -y logre recaudar el dinero suficiente- puede llegar a presidente de los Estados Unidos. Atractivos Obamas que se quedaron por el camino han sido John Edwards, Howard Dean, Bill Bradley, Gary Hart, Eugene Mc Carthy, Jesse Jackson o -aunque su caso fuera distinto- el malogrado Robert Kennedy, tal vez el más parecido al novato senador de Illinois en su ardiente retórica y capacidad de movilizar a los jóvenes.
En dos ocasiones el Obama de turno logró llegar a la Casa Blanca: Jimmy Carter en el 76 tras el trauma de Watergate y el propio Clinton en el 92. Pero aunque se tratara de gobernadores de estados relativamente pequeños -Georgia y Arkansas- ambos tenían ya cierta experiencia en la gestión, cosa que no sucede en absoluto con Barack Obama. Carter terminó siendo uno de los peores presidentes del siglo XX y Clinton uno de los mejores, lo cual implica que es imposible catar los melones antes de abrirlos. Por eso lo que tendrán que decidir durante las próximas semanas los votantes demócratas de media docena de estados clave es si prefieren lanzar una moneda al aire o aferrarse a un valor seguro tanto en sus pros como en sus contras.
Este Obama tiene importantes factores a su favor como el radicalismo engendrado por las frustraciones de los ocho años de presidencia de Bush Jr o la fuerza amplificadora de internet que a punto estuvo de otorgar ya hace cuatro años la nominación a Dean. En un reciente mitin en Nueva York Robert de Niro presentó su bisoñez como un activo: «Es lo suficientemente inexperto como para no permitir que los grupos de presión dirijan el Gobierno». Incluso una revista de jóvenes de tendencia evangélica presentó hace poco una encuesta según la cual Obama sería el candidato por el que habría votado Jesucristo.
Su gran espaldarazo ha llegado con el apoyo de la familia Kennedy, que ha depositado en sus manos la antorcha simbólica que, según el legendario Discurso Inaugural de 1961 -hace bien poco glosado y prologado por éste su seguro servidor-, debe pasar cada equis tiempo de una generación a otra. Pero al margen de que ya he dicho que se podrían encontrar más paralelismos con el impulsivo Bobby que con el astuto Jack, en este respaldo no deja de haber una trastienda mezquina que tiene mucho que ver con el deseo de los Kennedy de que no sean los Clinton quienes se queden ante el país y ante la Historia con la herencia de Camelot.
Al parecer el detonante de la decisión fueron los elogios dirigidos por un colaborador de Hillary a la memoria de Lyndon Johnson como artífice de la legislación sobre derechos civiles que acabó en los 60 con la discriminación racial. Para los Kennedy fue un pretexto perfecto. Atribuir al detestado «usurpador», aquel grosero tejano que se jactaba de mear más lejos que nadie en el jardín de la Casa Blanca, el mérito de lo que había sido diseñado y anunciado por el presidente asesinado era un pecado de lesa majestad. Hillary se dio cuenta pero cuando llamó a Edward Kennedy para disculparse se encontró con un muro de hielo. ¿Cómo no ver en la actitud del senador por Massachussets el propósito de impedir que los Clinton consumen, pese al caso Lewinsky, la continuidad dinástica dentro del progresismo norteamericano que lo ocurrido en Chappaquidick le impidió a él mismo protagonizar?
Obama cabalga ahora a lomos de su momentum electoral y la subida a bordo de nuevos financiadores y compañeros de viaje no deja de incrementar el efecto bandwagon del que se beneficia, pero hay ya suficientes indicios como para temer que el soufflé mediático empezaría a desinflarse en el caso de que obtuviera la nominación. Sin llegar a los extremos de quienes desde la izquierda inteligente le presentan como una especie de Lady Di de la política norteamericana y equiparan con buen tino su videoclip Yes we can con el Candle in the win de Elton John, no es aventurado pensar que su desconocimiento de la mayoría de los asuntos importantes, sus contradicciones ideológicas, su ascendencia musulmana e incluso sus coqueteos juveniles con el incendiario predicador negro Jeremiah Wright le harán presa fácil de la máquina de picar carne republicana.
A su lado McCain emergerá como un estadista realista y consistente y lo más probable es que sus 72 años se conviertan en un mal menor frente a un rival al que siempre le faltará un hervor. Incluso si saliera airoso de esa prueba, un Obama presidente de los Estados Unidos supondría una caja de sorpresas en un tiempo histórico con poco margen para experimentos y equivocaciones.
En cambio la nominación de Hillary, con su larga experiencia en pro de la reforma de la SeguridadSocial, con sus seis años de brega en los comités de mayor trascendencia y responsabilidad del Senado, con su probada sensibilidad en defensa de los derechos de las minorías -en especial de la hispana-, con su demostrada capacidad de hacer frente con entereza a todas las miserias de la vida pública, con su enorme proyección internacional… y la garantía del respaldo y la implicación de Bill Clinton como superconsejero y embajador especial, abriría la puerta no sólo a la histórica llegada de una mujer a la Casa Blanca, sino también a un reequilibrio de la política norteamericana y a una espectacular mejora de las relaciones transatlánticas, sin que ello suponga ni un salto en el vacío ni un viaje a lo desconocido. ¡Quién pudiera votar este año en los Estados Unidos!

No más FARC: Vargas Llosa

No más FARC/Mario Vargas Llosa
Publicado en EL PAÍS, 10/02/2008;
Esta es una historia que sólo podía haber ocurrido en nuestro tiempo y que muestra mejor que ningún ensayo científico la revolución cultural y política que ha significado para el mundo el Internet.Óscar Morales Guevara, ingeniero colombiano de 33 años, apolítico y residente en Barranquilla, irritado con la iniciativa del presidente venezolano Hugo Chávez de pedir a la Unión Europea que retirara a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) de su lista de organizaciones terroristas y las promoviera a la dignidad de guerrillas combatientes, quiso dejar sentada su protesta y se instaló ante su ordenador. Como miembro de Facebook, la más extendida red social de Internet, propuso crear, dentro de este espacio, la comunidad virtual “Un millón de voces contra las FARC”. Para ello diseñó un eslogan -”No más secuestros, no más muertes, no más mentiras, no más FARC”- y un pequeño texto dirigido “a los colombianos y amigos del mundo” explicando la naturaleza criminal de esa organización que por más de 40 años ha traído pobreza y miseria a Colombia con sus secuestros, negocios con el narcotráfico, asesinatos y atentados ciegos contra la población civil.

Día de las FA



El Presidente Calderón en el Desayuno Conmemorativo al Día de la Fuerza Aérea MexicanaZapopan, Jalisco, 10/02/2008;
General Guillermo Galván Galván, Secretario de la Defensa Nacional.
Almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, Secretario de Marina.

General Manuel Víctor Estrada Ricárdez, Comandante de la Fuerza Aérea Mexicana.
Señores generales, jefes, oficiales, cadetes y tropa.
Señor Gobernador de Jalisco.
Señores gobernadores, señores secretarios, señoras y señores:
Es un honor para mí estar en esta querida Zona Metropolitana de Guadalajara, en Zapopan, que ha dado abrigo al Colegio del Aire para celebrar el Día de la Fuerza Aérea Mexicana.
En esta fecha tan especial expreso mi más sincera felicitación a los soldados que se encuentran en las bases aéreas de toda la República, porque han sabido cumplir su deber, sus múltiples y dedicadas responsabilidades.

Fernández Noroña en Vigo, España

El PRD busca en Galicia el relevo de Mouriño
La oposición mexicana intenta demostrar que el ministro falsificó su acta de nacimiento y el de su madre
MANUEL V. SOLA
El País, - Vigo - 11/02/2008;
Un comisionado del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de México lleva una semana en España rastreando los orígenes y negocios de la familia Mouriño. El investigador es Gerardo Fernández Noroña, secretario de Comunicación y Propaganda del partido opositor a Felipe Calderón. Noroña ha descubierto en Avión (Ourense) y Madrid documentos que podrían obligar al cese de Juan Camilo Mouriño Terrazo, número dos del presidente mexicano y actual secretario (ministro) de Gobernación. Se trata de documentos oficiales españoles que podrían probar que Camilo Mouriño no es mexicano o que, al menos, ha falsificado su acta de nacimiento y la de su madre, María de los Ángeles Terrazo Blanco.

çCualquier ministro del Gobierno mexicano debe haber nacido en México o estar nacionalizado, para lo que al menos uno de sus dos progenitores debe ser de México, según la Constitución mexicana. Para poder jurar su cargo como ministro de Calderón, Camilo Mouriño (nacido en Madrid) presentó una partida de nacimiento con la que pretende acreditar que su madre y sus abuelos maternos nacieron en México.

El CISEN

Cisen: palos de ciego
Reportaje de Jorge Torres
Publicado en la Revista Proceso, 1632, 10/02/2008;
La crisis en el Cisen, que se evidenció tras los atentados del EPR contra los ductos de Pemex, se tradujo ya en la determinación de volver a infiltrar a los grupos subversivos. Especialistas consultados por Proceso atribuyen dichos ataques guerrilleros a que Vicente Fox prácticamente abandonó y propició el desmantelamiento del Cisen. Según ellos, la seguridad nacional no mejorará porque más que operaciones encubiertas y dinero, lo que falta es una política coherente y una verdadera dirección…
Después de los atentados que el Ejército Popular Revolucionario (EPR) perpetró contra instalaciones de Pemex el año pasado, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), severamente cuestionado durante la administración calderonista, decidió reactivar sus programas secretos de infiltración a grupos subversivos.Hasta finales del sexenio del presidente Ernesto Zedillo –explica a Proceso un alto exfuncionario del Cisen en entrevista concertada bajo términos de anonimato–, este organismo “tenía infiltrado al EPR” y a toda la guerrilla, pero en el gobierno de Vicente Fox “se soltaron los hilos” de esas organizaciones armadas. Antes, refiere, “los grupos armados estaban infiltrados por agentes encubiertos o por personas que reclutaban estos agentes del entorno de la guerrilla”, aunque “toda esa red que se tejió en la clandestinidad se deshizo en el sexenio de Vicente Fox”.

El comandante Antonio de ERPI

Traicionado y torturado
Reportaje de José Gil Olmos.
Publicado en Revista Proceso, 1632, 10/02/2008;
Entre los casos de tortura recibidos por la alta comisionada de las Naciones Unidas en su reciente visita, está el de Jacobo Silva, líder del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI). Detenido en 1999 a raíz de una infiltración gubernamental, el llamado Comandante Antonio ofrece ahora, en exclusiva para Proceso, testimonios de cómo fue brutalmente torturado por policías federales y por militares al punto de que hoy, preso en condiciones inhumanas en el penal del Altiplano, padece intensos dolores y casi no puede caminar.
Después de ocho años en el penal de máxima seguridad de El Altiplano –antes “La Palma” y “Almoloya”–, el exguerrillero Jacobo Silva Nogales comienza a sufrir las más graves consecuencias de las torturas que le infligieron militares y policías tras ser detenido el 19 de octubre de 1999, en medio de una trampa que le armó una supuesta estudiante infiltrada por el gobierno en la guerrilla. En su celda del Módulo Número 1, el Comandante Antonio, exlíder del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), tiene hoy serias dificultades para caminar y mover los brazos; a veces las rodillas no le responden, debido a los golpes y las descargas eléctricas que le aplicaron; el dolor en las coyunturas es insoportable porque durante sus tormentos lo esposaban con las manos a la espalda, lo alzaban en vilo de sus brazos y luego alguien se colgaba de su cintura para provocarle un efecto similar al causado por “el potro” que, siglos atrás, inventó la Inquisición.
El 7 de marzo de 2003, Jacobo Silva, quien actualmente tiene 51 años de edad, fue sentenciado a 46 años y tres meses de prisión por los delitos de homicidio calificado, tentativa de homicidio y daños a propiedad, así como a otros cinco años por asociación delictuosa. Pero desde el 24 de octubre de 1999 se encuentra en las zonas más vigiladas del penal junto con jefes del narcotráfico y bandas de secuestradores. Primero estuvo en la zona de máxima seguridad y ahora se halla en el Módulo Número 1, en una celda de cuatro metros cuadrados, donde es vigilado día y noche por un custodio, con un foco encendido las 24 horas. Allí se le obliga a dormir boca arriba, bajo la amenaza de que será castigado si se voltea hacia la pared.
Esa “es otra forma de tortura”, dicen al respecto su hermana Elizabeth y su sobrino David Sánchez Silva, en entrevista con Proceso, y aseguran que, para obstaculizar la defensa legal de Jacobo, las autoridades del penal impidieron el ingreso de un ejemplar de la Constitución.
La trampa
El martes 5 de febrero, durante una reunión con organizaciones sociales, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Louise Arbour, recibió un paquete que documenta 50 casos de tortura en México, uno de ellos el de Jacobo Silva Nogales, el Comandante Antonio, quien fue capturado en el café Pekín del barrio de San Cosme, cerca del centro del Distrito Federal.
El operativo lo realizó un grupo de agentes policiacos disfrazados de pordioseros y albañiles el 19 de octubre de 1999, después de que la joven que acompañaba aquella tarde a Jacobo había sido infiltrada en el grupo guerrillero haciéndose pasar como activista de uno de los movimientos estudiantiles de la UNAM. De acuerdo con información proporcionada entonces al reportero por los propios grupos guerrilleros, se trata de una joven de tez morena y pelo negro llamada Ruth Judith Ortega Orozco, la cual “entregó” al Comandante Antonio y, tras ser detenida junto con él, quedó libre de inmediato. Testigos de los hechos declararon que la habían visto en el lugar en varias ocasiones con Jacobo Silva. Según la información de los guerrilleros, Ruth había prometido al Comandante Antonio que lo pondría en contacto con otra agrupación armada para formar alianzas, ya que, después de su ruptura con el Ejército Popular Revolucionario (EPR), el ERPI necesitaba fortalecerse. Pero, afirman los familiares de Jacobo, todo era parte de una celada.
El hecho es que, al ser capturado el Comandante Antonio, también Ruth fue aprehendida y aparentemente golpeada… sólo que unas cuantas horas después la dejaron en libertad.
Esto llamó la atención del grupo armado, pues sus miembros no han sabido de ningún otro caso en que una persona detenida junto con algún guerrillero haya sido liberada de inmediato. La joven dijo a organizaciones de derechos humanos que había sido presionada por agentes del gobierno que la secuestraron y torturaron para que cooperara, además de que plagiaron a su hija y le advirtieron que la matarían. Por eso, aseveró, había entregado al Comandante Antonio. Con ese argumento logró que, el 18 de noviembre de 1996, Amnistía Internacional emitiera una recomendación dirigida al entonces secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, para brindar protección a Ruth. Posteriormente, ella viajó a Canadá, donde vivió un año en calidad de “exiliada política” luego de manifestar que recibió amenazas de muerte del ERPI porque su acción fue considerada como una traición.
“En su momento se aclarará esto”, ha dicho Jacobo Silva. Por lo pronto, se desconoce el paradero de esta joven que se hacía pasar como sobrina de un exsenador perredista.
Tormento
Desde que Jacobo fue detenido, las autoridades han caído en varias contradicciones. Una de ellas, que a él lo capturaron en Chilpancingo, Guerrero, junto con su esposa Gloria Arenas AGIP (Coronela Aurora) y otros dos presuntos guerrilleros, Fernando Gatica (alias Carlos) y Felícitas Padilla (alias Ofelia), también cónyuges. Sin embargo, no hay duda de que a Jacobo se le aprehendió en el Distrito Federal; a su pareja, en San Luis Potosí, mientras que Fernando y Felícitas, efectivamente, fueron capturados en la capital de Guerrero.Y mientras que las autoridades negaron que Jacobo haya sido torturado, en el testimonio que éste entregó a Proceso detalla los tormentos y vejaciones a que fue sometido a lo largo de cuatro días seguidos por agentes policiacos y militares.
En un documento manuscrito, Jacobo Silva manifiesta: “El 19 de octubre de 1999, en la Ciudad de México, DF, a las 4:30 o 4:35 pm, al acudir a una cita, a la entrada de un restaurante denominado Pekín, ubicado en la calzada México-Tacuba, me detuvieron agentes vestidos de civil. Algunos iban disfrazados de indigentes. Me inmovilizaron entre seis aparentando un asalto. Se hizo un alboroto y mucha gente se acercó a ver. El tráfico se detuvo. Algunos jalaban a mis agresores y gritaban: ‘¡Suéltenlo!’. Entonces uno de los agentes disfrazados sacó unas esposas, y mientras me las ponía gritó: ‘¡No se metan, somos federales!’.
“Me subieron a una Combi. Me tendieron boca abajo, me aplicaron una llave de lucha libre a las piernas y se sentaron sobre mí. La gente gritaba: ‘¡Se llevan al muchacho!’. Un grupo de Zorros (policías del DF) se acercó y uno de los agentes que me tenía dijo: ‘¡Dile que somos federales! ¡Dile que hable con su comandante!’. Los Zorros ya no intervinieron y la Combi finalmente arrancó y tomó la vía rápida. Me habían vendado los ojos y puesto unos tapones en mis oídos. Noté que llegamos al aeropuerto. Me llevaron por una de las pistas y me introdujeron a un lugar. Se trataba de un hangar.”
Allí empezó una parte de la tortura mientras lo interrogaban: “Me golpeaban la cabeza cada dos o tres segundos, contestara lo que contestara a sus preguntas. Me siguieron golpeando, alternando con golpes al estómago y en el pecho. Salieron unas horas y regresaron. Al día siguiente, además de los golpes, casi me asfixiaban. Además, empezó la tortura psicológica diciéndome que ya habían capturado a mi hermano mayor y a mi madre, que ella se había puesto mal del corazón, que me iban a matar despedazándome vivo y que me tirarían en algún lugar para que el ERPI culpara al EPR y se mataran entre ellos. “En la noche llegaron otros y durante unos minutos no me torturaron, pero de repente entraron… eran otras voces, y dijeron: ‘¡Ah, este es el guerrillero! ¡Ahora vas a saber lo que es bueno! Nos lo vamos a llevar nosotros. ¡Prepárenlo!’. Hicieron que me pusieran unos pantalones y una camisa y me sacaron, me subieron a una camioneta. Luego de un trayecto, se detuvieron ante un puesto de vigilancia. Se identificaron como Policía Militar, y entonces alguien dijo: ‘¡Tápenle los oídos!’. Y me los apretaron fuertemente.”
A partir de entonces, en el nuevo sitio, aparentemente una instalación castrense, la tortura fue mayor.“Me metieron a un lugar –al parecer una base militar–, me sentaron en una silla y comenzaron a golpear más fuerte que en el hangar. ‘¡Hijo de tu puta madre, así que no entiendes! ¡Prepárenlo! Hicieron que me desnudara y me echaron una cubetada de agua helada. Se burlaban. Me envolvieron en algo como una colcha de pies a cabeza, me amarraron todo alrededor, y más cubetadas de agua. Me obligaron a sentar en una cubeta metálica. Me pusieron la primera descarga eléctrica en las rodillas y entonces sentí lo que nunca había sentido, y no sé cómo describirlo. Otras preguntas y otras descargas. ¿Cuántas? No recuerdo, imposible llevar la cuenta. Lo peor era cuando ponían los alambres en la cabeza, uno en cada sien. Es uno de los dolores más intensos, que puede ser comparable al de (…) los testículos. “Les di el domicilio de una casa en Cuernavaca que yo sabía que se había desocupado unos meses atrás. Me dejaron descansar de los toques y, ya sin colcha, me condujeron para seguir solamente con golpes. Digo ‘solamente’ porque para mí era un descanso. Al rato, otra vez los baños, la colcha, los toques, dolor sobre dolor.”
Al día siguiente, añade Jacobo en su escrito, “tal vez en la madrugada del 21 de octubre, me regresaron al hangar. Hubiera querido tener varios cerebros: uno para aguantar (…) los golpes que ya me habían dado en la cabeza y los mil por hora que me seguían dando y que desde la noche del 19 de octubre habían hecho que la cabeza me doliera mucho y que a partir de ese momento todo me diera vueltas. Otro cerebro lo hubiera querido para coordinar mis pensamientos y evitar contradicciones. Pero sólo era uno, y los torturadores se turnaban para golpearme (…) A veces venía un alto jefe al que una vez le dijeron ‘coronel’, y que me dijo: ‘Me conoces, ¿verdad?’. Debía ser un personaje político muy conocido para que supusiera que lo conocía”.
Pero en seguida modificaron las formas de tortura: “Esposado con las manos en la espalda como estaba, me alzaban de los brazos en vilo. Tal vez estaban parados en un escalón o desnivel. Luego, alguien se colgaba de mi cintura en tanto que otro me asfixiaba con sus manos. Después introdujeron una variante peor, que ya fue la rutinaria: primero me daban tres o cuatro puñetazos en el estómago, inmediatamente tres o cuatro rodillazos en los testículos, y luego todo lo demás. No podría definir qué me dolía más, si los testículos, las articulaciones de los hombros o la sensación de asfixia. Lo hacían una y otra vez.”Jacobo no podía describir esta experiencia hasta que pintó un cuadro que titula Crucifixión tridimensional. Allí, dice, “me autorretrato en una cruz de la que salen como brazos que me agarran y alguien se cuelga de mi cintura. Ese cuadro me dolió mucho”.
Un nuevo tormento le fue infligido cuando sus captores descubrieron que había mentido sobre la casa de seguridad de Cuernavaca.“Por la tarde, luego de una sesión normal, es decir, sin levantones, trajeron un vaso con líquido. Como no quise tomar, me dijeron: ‘No te estamos preguntando si quieres. ¡Tómatela!’. Y me hicieron beber sosteniéndome la cabeza. Continuó el interrogatorio, pero ahora solamente a golpes en la cabeza. Iban de un tema a otro sin secuencia. Tocaban todos los temas, desde mis inicios como guerrillero en el Partido de los Pobres, luego en el EPR y en el ERPI. “La velocidad de las preguntas aumentó, y muchas veces no terminaba de contestar cuando ya tenía la otra (pregunta). Había trampas como decir que yo ya había dicho algo, y no era cierto. A veces me zarandeaban y me daban una cachetada diciéndome: ‘¡Despierta, cabrón, te estás durmiendo!’.
A ratos repetían los levantones y yo me esforzaba por coordinar bien todo, pero no recordaba bien lo que había contestado poco antes o la pregunta que me habían hecho. Días después llegué a la conclusión de que me habían dado alguna droga.”Cuenta Jacobo que el 22 de octubre por la madrugada lo trasladaron a San Luis Potosí en una avioneta, y gente de “Inteligencia Militar” –así se identificaron ellos mismos ante policías del estado en el trayecto– lo llevó a la casa de su esposa Gloria Arenas. De inmediato los transportaron a ambos en la misma avioneta a la base militar y los encerraron por separado. La tortura se prolongó un día más, y no fue sino hasta el 24 de octubre cuando los presentaron ante los medios de comunicación en el penal de alta seguridad que entonces era conocido como “La Palma”.
Los pusieron detrás de unos cristales gruesos para que no se escuchara nada. Jacobo aún mostraba huellas de tortura y se quedó petrificado ante las cámaras, con las manos detrás aunque para entonces ya le habían quitado las esposas. Pero Gloria levantó el puño izquierdo y lanzó un grito que del otro lado del cristal los reporteros no alcanzaron a escuchar: “¡No estamos vencidos!”.
El amparo
Jacobo Silva es un hombre culto. Sus referencias literarias son amplias, lo mismo que las políticas. Antes de enero de 2005 había realizado 300 cuadros al óleo y en 2002 ganó el segundo lugar en un concurso nacional convocado por el INBA. El cuadro fue expuesto en el Poliforum Cultural Siqueiros. Hoy se le prohíbe pintar, tiene vigilancia extrema día y noche, y le recogieron sus libros, al igual que las copias de su expediente. “Desde las acciones del EPR el año pasado aumentaron las medidas de seguridad”, refieren Elizabeth Silva y su hijo David Sánchez, quienes además denuncian que las amenazas telefónicas que han tenido desde 1999 están ahora subiendo de tono y de frecuencia.
En septiembre de 2007, el propio exguerrillero solicitó un amparo en un documento que él mismo preparó a lo largo de todo un año en la cárcel, exigiendo su libertad y la de Gloria Arenas, bajo los argumentos de que las pruebas son falsas y contradictorias, de que las acusaciones no se sostienen y de que sus declaraciones fueron arrancadas con tortura.
Por ejemplo, la acusación por homicidio calificado y tentativa de homicidio que se le hizo a Jacobo por la muerte de un soldado en un enfrentamiento entre el EPR y el Ejército en Guerrero, el 16 de julio de 1996, se sustentó en una “prueba” que consistió en un comunicado del EPR firmado por el Comandante Antonio.
El alegato de Jacobo puntualiza que la acción del EPR es considerada militarmente como “combate”, además de que los testimonios de dos soldados, Óscar Bautista y Fidel Cortés, tampoco tienen validez porque nunca aceptaron haber visto a quienes disparaban, pues en su declaración asentaron que “las personas que disparaban se hallaban escondidas en el monte”.
El exguerrillero explica que desde que fueron detenidos y luego sentenciados, el Ministerio Público y los jueces consideraron “rebeldes” tanto a Gloria como Jacobo –se les condenó por el delito de “rebelión”–, y el segundo párrafo del artículo 137 del Código Penal Federal señala: “…los rebeldes no serán responsables de los homicidios ni de las lesiones inferidas en el acto de un combate”.
Una evidencia más de la falsificación de pruebas que presenta Jacobo se refiere a las circunstancias de la detención, ya que, de acuerdo con las autoridades, fue realizada en Chilpancingo, en tanto que una resolución publicada por el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) en 2005 para el recurso de revisión 145/05, contra la Secretaría de Gobernación, revela la falsedad de esa versión. La Secretaría de Gobernación señala que, de acuerdo con el Cisen (documento 0410000018905, correspondiente a un expediente del ERPI), “en octubre de 1999 fueron detenidos el Comandante Antonio en el Distrito Federal, la Coronela Aurora en San Luis Potosí, así como dos personas con los alias ‘Carlos’ y ‘Ofelia’, estos dos últimos en un operativo realizado en una ‘casa de seguridad’ del ERPI en Chilpancingo, Gro.”.
Tomado de CEDEMA.org
Nota del CEDEMA: "El material que a continuación se presenta es la carta íntegra enviada por iniciativa del MRLCB al Centro de Documentación de los Movimientos Armados como así también a otros medios. Se adjunta, además, una nota aparecida en la revista Proceso ("Traicionado y torturado" de José Gil Olmos, Nº 1632 del 10 de febrero de 2008, México DF) citada en la respectiva esquela.]
Sr. Jorge Lofredo
Director de CEDEMA
Por considerarlo de interés al interior de quienes militamos en organizaciones revolucionarias ya que hay hechos y detenciones aún no aclarados plenamente le pedimos de favor, la publicación de esta carta que enviamos al semanario proceso y de la que se resumieron algunos puntos para un reportaje.
Este texto iba acompañado por la carta al EVLN, que escribió Jacobo Silva Nogales, comandante Antonio del ERPI, antes de su detención, ya que lo consideramos un acertado análisis de la maniobra de inteligencia, antes del golpe.
Los posteriores análisis que otros hemos realizado han sido a toro pasado, a la luz de los hechos. El acierto de Antonio fue analizar la maraña de mentiras y contradicciones en la que caía “la juchiteca”. El error, acudir a la cita.
Ojalá ese texto sirva para alertar a quienes en Canadá y en México confían, todavía, en Ruth Yuridia Orozco.
ATENTAMENTE
Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos
MRLCB
2008-02-14
Sres. Rafael Rodríguez Castañeda y José Gil Olmos
Director y reportero de Proceso.
El reportaje “Traicionado y Torturado” que apareció en Proceso del 10 de febrero (No. 1632) sobre la detención de Jacobo Silva Nogales, es de gran actualidad ya que a partir de que la ultraderecha gobierna a través de la administración fecalista los servicios de inteligencia han retomado las maniobras similares.
A su vez el reportaje de Jorge Torres, Cisen: palos de ciegos, nos parece una excelente investigación, solo expresaríamos una diferencia de apreciación ya que no es a partir del accionar del EPR que la “administración calderonista decidió reactivar sus programas secretos de infiltración a grupos subversivos” puesto que la detención en mayo pasado de dos militantes eperristas es, a nuestro parecer, producto de una labor de inteligencia previa.
Van algunas precisiones que reafirman lo que investigaron los periodistas.
Ruth Yuridia (O Judith) Ortega Orozco, conocida como la Juchiteca, Mariela o Rosario era militante del Movimiento Estudiantil Metropolitano, (MEM) se acercó desde 1997 a lo que entonces era parte del Ejército Popular Revolucionario (EPR).
En 1998, cuando la mayor parte de la estructura eperrista en Guerrero se separó y formó el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), la Juchiteca se pegó hacia el lado de los escindidos. ¿Por qué? Creemos que porque el Cisen ya había logrado tener un seguimiento bastante cercano hacia algunos militantes del EPR, seguimiento que los llevó a casi realizar detenciones importantes en 1999. Aclarando que seguimiento cercano no es infiltración porque algunos analistas, como Sergio Aguayo, parecen confundir los términos. Además no se puede hablar de infiltración a nivel general, pues una cosa es que inteligencia tenga informantes en el nivel periférico y otra que tenga acceso a la información y decisiones estratégicas de una organización.
Afortunadamente se lograron romper la mayoría de esos hilos. Tomemos en cuenta que ese seguimiento se da en el entorno de subsecuentes fragmentaciones del EPR. Algún hilo sin romper fue el que llevó a la posterior captura de los hermanos Cerezo, malogrando aparentemente un seguimiento de años que les pudo producir capturas de mayor importancia. ¿Por qué? bien por la necesidad del foxismo de presentar resultados públicos en la contrainsurgencia, puesto que las FARP habían operado, o bien porque ya sabían que son hijos de militantes del EPR y entonces el Estado los tomó como rehenes. Ese mismo hilo seguían los nada inocentes agentes muertos en Tláhuac.
Ya teniendo contacto en el ERPI, la Juchiteca le platica a todo el que quiera escucharla que militó en el EZLN pero que, junto con otras personas, se salió para formar el ERIP, ojo, ERIP, no ERPI, y que luego se transformaron en el Ejército Villista de Liberación Nacional (EVLN) por lo que el subcomandante Marcos los había sentenciado a muerte (guión que retoma partes del libro La Rebelión de las Cañadas, de Tello Macías).
Toda esa leyenda de la Juchiteca fue ideada por algún servicio de inteligencia gubernamental, pudo ser el Cisen o Inteligencia Militar, aunque parece, por la información aparecida en Proceso, que fue el Cisen de ese entonces, con el objetivo de ganarse la confianza de Jacobo y Gloria.
El EVLN tenía presencia en el norte del país, especialmente en Chihuahua. Podemos deducir que a través de la infiltración en niveles estratégicos mediante una agente del Cisen el gobierno logró anular a esa organización asesinando a parte de la dirección, reprimiendo y coptando a otros. Eso fue entre 1994 y 97. Aquí cabría preguntar si “Ana” ó “Rubí” a la que se refieren los reportes del Cisen consultados por Jorge Torres es la Juchiteca que aparece en 1997 o 98 en el DF apoyando las marchas zapatistas. Puede ser que si, pero también es posible que se refiera a otra agente infiltrada.
La jugada, dentro de ese ajedrez que es la Inteligencia, iba a más largo plazo, incluso a tener una organización (El EVLN) que les sirviera de punta de lanza para infiltrar a las organizaciones guerrilleras que se coordinaran o unieran con ellos, pero tuvieron que acelerarla porque Jacobo y Gloria empezaron a desconfiar de la Juchiteca puesto que había múltiples contradicciones e incoherencias que revelaban que lo que decía era falso, por lo que decidieron recopilar otras versiones, pero la dificultad y lentitud del acceso a esas otras fuentes decidió esa partida a favor del gobierno.
Inteligencia gubernamental optó por pescar al que podía capturar en ese momento a través de la Juchiteca, fue Jacobo. Para lograrlo la Juchiteca le manda a Jacobo un mensaje por beeper (se acuerdan de esos aparatitos precursores del celular) donde le dice que ahora si va a presentarle a sus amigos, o sea a la dirigencia del EVLN. Jacobo escribe entonces una carta para la supuesta dirección del EVLN donde le expone las múltiples contradicciones en que ha caído la Juchiteca, atribuyéndolas a las golpizas que presuntamente recibió durante sus detenciones. Jacobo llevaba esa carta al momento de ser detenido porque la iba a entregar él mismo al EVLN por lo que anexamos una copia que, quizá como previsión dejó entre las pertenencias de su suegra, hoy difunta y que en ese entonces vivía con ellos.
La cita fue en el café Pekín de San Cosme, en el DF, llegó la Juchiteca acompañada por un hombre alto, blanco y nariz grande quien supuestamente era de la dirección del EVLN. Creemos que era un agente encubierto.
En nuestra opinión la Juchiteca puede estar todavía protegida por el malgobierno, puesto que a algunos luchadores sociales detenidos y torturados les han ofrecido becas en el extranjero, previo cambio de identidad y hasta de fisonomía, siempre y cuando entreguen a alguien de mayor responsabilidad en su organización.
Dato interesante es que la salida de la Juchiteca hacia Canadá no solamente fue apoyada por la secretaría de Gobernación sino por algunos diputados perredistas.
Lo más importante ahora es que el Cisen retomó los esfuerzos para intentar infiltrar a las diversas organizaciones clandestinas.
Detienen a militantes de organizaciones de masas que consideran ligadas a alguna organización guerrillera, los torturan, amenazan a la familia. Unos denuncian, otros no.
Han capturado también a algunos militantes de organizaciones clandestinas. La tortura va enfocada a hacerlos hablar pronto, entre más rápido mejor para que su organización no advierta la detención.
Los mismos captores les elaboran la coartada, pueden decir que se fueron de borrachera, o que estaban enfermos, que estaban en el hospital, que los asaltaron, que los confundieron unos narcos o que los secuestró otra organización clandestina. El objetivo es que no pierdan la confianza de su organización ni de las organizaciones con las que se relacionan.
Es elemental investigar internamente cuando a una organización la golpean a nivel de dirección, la mas indicada para hacerlo es la propia organización.
Regresando al reportaje sobre la detención de Jacobo y Gloria, todos los detalles de su cautiverio están planificados para destruirles su personalidad, para hacerlos sentir aniquilados, nulificados, por eso, ante la imposibilidad de hacerlo personalmente enviamos un saludo de cariño y aliento a los dos.
Porque en ese poner nuestro granito de arena para construir un México más parejo y pese a las fallas que todos tenemos, la lucha sigue y entre más grandes son la injusticia y desigualdad más razones para rebelarnos y más compañeros encontramos.
El mismo saludo fraternal lo enviamos a tantos presos políticos que sobreviven en condiciones de extrema crueldad como son Sergio Bautista Martínez y José Luis López García, detenidos en 1996 y desde entonces permanecen en cárceles de aniquilamiento. Los detenidos de Guadalajara, Atenco, Oaxaca, Guerrero, Morelos, Querétaro, Veracruz y los desaparecidos que quien sabe donde están. Su dolor es parte de nuestra rabia.
¡RESISTIREMOS Y SEREMOS MILLONES!
¡GLOBALICEMOS LA SOLIDARIDAD Y LA FRATERNIDAD ENTRE LOS PUEBLOS!
MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO LUCIO CABAÑAS BARRIENTOS.
(MRLCB).

Juan Camilo en portada


Español o mexicano, según convenga
Reportaje de Alejandro Gutiérrez Y Rosa Santana.
Revista Proceso, No. 1632, 10/02/2008;
Desde 1997, cuando Juan Camilo Mouriño decidió competir por una diputación local en Campeche, se ostentó como mexicano por nacimiento. Para ello recurrió a la certificación notarial de documentos y a la difusión de simples mentiras, pero no pudo acabar con las razonables dudas sobre su nacionalidad. Incluso, con base en las leyes de España, dos juristas de ese país aseguran que el secretario de Gobernación es “español de hecho”. En todo caso, el hombre más cercano al presidente Felipe Calderón usa sus dos nacionalidades, indistintamente, según convenga a sus aspiraciones académicas o políticas.
MADRID.- Pese a que el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, ha insistido en su nacionalidad mexicana, el uso de sus documentos de identidad y los criterios de la Constitución y el Código Civil de España indican que sigue siendo un “español de origen”.
No existe evidencia de que haya renunciado expresamente a tal nacionalidad. Lo pone en duda el hecho de que siguió utilizando su pasaporte español por lo menos siete años después de haber obtenido la nacionalidad mexicana en 1989.

La diputada Ruth Zavaleta


“Aflojó el cuerpo”, “le agarraron la pierna”, "Excesivo colaboracionismo de la Presidenta Zavaleta" ¡Caray!; y lo más grave, los ataques son de sus compañero y compañeras de partido.
Dos textos sobre Ruth, la de Tepecoacuilco de Trujano, Guerrero.
Izquierda amable/Luis Rubio
Reforma, 10 Feb de 2008;
En el país en que la forma es fondo, algunos de nuestros principales próceres políticos carecen de ambos y, peor aún, se enorgullecen de ello. El vulgar y misógino ataque a Ruth Zavaleta por parte de Andrés Manuel López Obrador y su camarilla es revelador en sí mismo, pero también representativo de las soterradas luchas políticas que el país está viviendo. Ambas dimensiones, la de la forma y la del fondo, ameritan una seria reflexión porque de por medio va el país y la democracia ciudadana que muchos queremos construir.
Primero la forma. Las palabras tienen consecuencias porque revelan el pensamiento y porque adquieren vida propia. Niels Bohr, el famoso físico danés, decía que uno nunca debe expresarse mejor de lo que piensa. Bajo ese rasero, expresiones sobre la diputada Zavaleta como "aflojar el cuerpo" o "agarrándole la pierna a quien se deja" son sugerentes de una forma de pensar, de una forma de ser. Las palabras reflejan el espíritu de quien las profiere. Y esas palabras evidencian un desprecio por las personas derivado de su sexo, es decir, una intolerable misoginia. Además, refiriéndose a una colega del mismo partido político, sobre todo uno de izquierda, resulta ignominioso, por lo que el partido en cuestión debería sentirse no sólo avergonzado sino agraviado.
Las palabras, dice un viejo proverbio africano, no tienen pies, pero caminan. Una vez pronunciadas, las palabras son escuchadas, leídas, repetidas y recordadas. En algunas cofradías adquieren un valor simbólico tal que cobran formas casi religiosas. Un ataque artero sin consecuencias para el atacante implica licencia para seguir atacando, permiso para ofender, todo lo cual destruye no sólo cualquier pretensión de vida democrática, sino la credibilidad de un perfil de respeto por las formas y las leyes que el ex candidato presidencial había intentado forjar para sí mismo. Si así trata a los miembros de su propio partido, si da pie a esa profunda intolerancia y falta de autocrítica, no es sorprendente que injurie cotidianamente a personas que piensan distinto o que representan intereses divergentes a los suyos, comenzando por el Presidente de la República.
El lenguaje empleado contra la diputada Zavaleta lesiona a todas las mujeres y a todos los ciudadanos. Por eso todos los miembros de la sociedad mexicana le debemos a la injustamente agraviada una expresión de insoslayable solidaridad. Éste no es un tema de ideología o de postura frente a un determinado tema político o legislativo. Se trata de un principio elemental de respeto, la esencia de la vida en sociedad. Sin formas decentes de vivir, dijo alguna vez John Womack, la democracia es imposible. Y las formas decentes de vivir comienzan por el respeto a las personas. Ruth Zavaleta merece un absoluto respeto por el hecho de ser persona, mujer y ciudadana. Nada menos que eso es aceptable en una sociedad civilizada.
El ataque a la diputada Zavaleta también revela un fondo. Además del evidente desprecio a las mujeres, el hecho de atacar a una persona por cumplir con la responsabilidad para la que fue electa -hablar con sus pares y contrapartes- muestra dos características de la realidad política actual. Una, la existencia de un sector de la política mexicana que actúa por vías extra institucionales y dispuesta a todo con tal de lograr su cometido. La otra, una acusada disputa dentro del PRD por el futuro del partido que se manifiesta en el sistemático intento por coartar el desarrollo de una corriente política de auténtica izquierda moderna, capaz de no sólo cautivar al electorado, sino también de plantearle una alternativa positiva sobre el futuro, compatible con las aspiraciones de la ciudadanía. Es decir, estamos viendo a la vieja izquierda estalinista y priista que encarna el agresor verbal frente a la promesa de una socialdemocracia moderna del estilo español o chileno que tanta falta le hace al país.
Hace dos años el país se batía en la disyuntiva entre el pasado y el futuro. Ahora resulta que ese fenómeno era igualmente cierto dentro del propio PRD. Ahí conviven dos corrientes, ahora nítidamente diferenciadas: la que aboga por un retorno a las peores prácticas y valores autoritarios del viejo PRI y que se apoya en la izquierda más recalcitrante y reaccionaria. Y la otra corriente, la que sostiene un proyecto de transformación a partir de la lucha contra el privilegio a través de mecanismos de mercado. La nueva izquierda, esa que ha gobernado en España, Inglaterra y Chile en años recientes, rechaza las soluciones burocráticas y se opone a los monopolios y empresas estatales como respuesta natural e inexorable a todo fenómeno social o económico. A diferencia de los partidos liberales, la nueva izquierda concibe al crecimiento económico como un mero instrumento para alcanzar una sociedad igualitaria. Lo que diferencia a los partidos liberales de los de izquierda es la búsqueda de la igualdad; lo que distingue a la vieja de la nueva izquierda es su visión sobre el futuro y los instrumentos que está dispuesta a emplear para abrazarlo. La primera es eminentemente pesimista sobre el futuro; la nueva izquierda ve hacia adelante con determinación.
El espectacular salto histórico que dio España en los ochenta y noventa no fue producto de la casualidad, sino de una nueva concepción del desarrollo, liderada enteramente por esa izquierda moderna que hasta ahora había estado prácticamente ausente en México. El PRD nunca ha sido un partido monolítico y siempre hubo corrientes socialdemócratas inspiradas en los éxitos europeos y chileno. Hoy, sin embargo, como ilustran los ataques a Ruth Zavaleta, el partido y sus miembros viven acosados por las más rancias prácticas de descalificación y control, hijas de un estalinismo cavernario.Como en el resto del mundo, la nueva izquierda en México ha ido cobrando forma de manera paulatina. A final de cuentas, romper mitos, remontar dogmas y construir una verdadera alternativa nunca es tarea fácil. Mucho más difícil cuando las prácticas internas del partido parecen más cercanas a la era soviética que a la esencia de una democracia liberal. Pero el hecho es que la nueva izquierda ha ido ganando terreno y apoyos a diestra y siniestra. No me cabe duda que, sobre todo en los asuntos económicos, persisten entre sus miembros muchas concepciones que son más cercanas a la vieja izquierda que a la socialdemocracia moderna, pero eso tiene más que ver con la historia y la distancia respecto al proceso de toma de decisiones gubernamental que a una posición política o filosófica.
Descalificar e insultar a Ruth Zavaleta es equivalente a ofender a la democracia mexicana. La forma es intolerable; el fondo es por demás preocupante. Es, de hecho, una afrenta a la urgente modernización institucional del país, sobre la cual ningún partido o filosofía tiene monopolio.
Página de internet: www.cidac.org
Columna Bitácora del director/Pascal Beltrán
Las mujeres y el poder

Excelsior, 10/02/2008;
La declaración se perdió en las brumas del letargo informativo del pasado fin de año. Ruth Zavaleta, la presidenta pro tempore de la Cámara de Diputados, dijo a la agencia Notimex que México está preparado para que una mujer asuma la Presidencia de la República. La discusión sobre este tema se había animado el sexenio pasado en torno de las aspiraciones presidenciales —o propias o endilgadas— de Marta Sahagún de Fox y Rosario Robles Berlanga. ¿Se acuerda de ellas? La primera utilizó abiertamente su condición de esposa del Presidente para especular con la posibilidad de que el poder pudiera transferirse entre cónyuges, algo que ya sucedió en Argentina. La segunda construyó una meteórica carrera política que la llevó, en pocos años, del sindicato de la UNAM a la dirigencia del principal partido de izquierda del país, pasando por la Cámara de Diputados y la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal. La estrepitosa caída de una y otra canceló momentáneamente el debate. Hace rato que hablar de una señora Presidenta es mera referencia a los triunfos electorales de Michelle Bachelet, en Chile, y, más recientemente, de Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina, así como de las posibilidades que aún tiene la senadora estadunidense Hillary Clinton —otra ex primera dama— de llegar a la Casa Blanca.
En aquella entrevista, Zavaleta afirmó: “Las mujeres nos venimos preparando desde hace años y podemos ser iguales o incluso mejores que los hombres desempeñando cualquier cargo o responsabilidad”. Para mí, el asunto no es ese. No creo que las capacidades se definan por género. Un hombre no es, simplemente por condición de su sexo, más corrupto que una mujer, por ejemplo. El tema es, más bien, de igualdad de oportunidades. Y creo que por eso la presidenta de la Cámara de Diputados hizo muy bien en ponerlo nuevamente sobre la mesa, pese a que sus declaraciones hayan pasado prácticamente desapercibidas. Lo que debemos preguntarnos es si una mujer en México tiene las mismas posibilidades de ocupar el máximo cargo de elección en el país. La respuesta es no. Tendrán que pasar muchas cosas para alterar esa realidad. Algunas ya están pasando, como la aplicación de cuotas, en partidos y gobiernos. Otras son más lentas, como la erradicación cultural del machismo. Aunque tienen desventajas, las cuotas se han ido abriendo paso en la designación de candidaturas y la formación de gabinetes. Ese principio tiene como virtudes, cuando menos, el fogueo y la formación de una costumbre de ver a mujeres en puestos de responsabilidad.
En la integración de su gabinete, el presidente Felipe Calderón invitó a cuatro mujeres para ocupar sendas carteras, el máximo número de secretarias de Estado en el arranque de un gobierno. Los presidentes Vicente Fox y Ernesto Zedillo habían designado a tres secretarias, una más que Carlos Salinas de Gortari. Ahora, con la salida de Beatriz Zavala de la Secretaría de Desarrollo Social, el mes pasado, sólo quedan Josefina Vázquez Mota, Patricia Espinosa y Georgina Kessel. Sin embargo, la verdadera justicia se dará cuando las mujeres no requieran esa acción afirmativa —o de lazos familiares o afectivos— para alcanzar cargos públicos, por elección o designación.
El nombramiento de Zavaleta como presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, a fines de agosto pasado, tiene, venturosamente, ese sello. En su caso no importan parentescos ni relaciones sentimentales y sí pesaron en su nombramiento su talante conciliador y su efectividad como legisladora y funcionaria. Es verdad que en su ascenso político ha importado su afiliación en la corriente Nueva Izquierda, del PRD, pero es una exageración decir que es incondicional de los llamados Chuchos. Antes que miembro de dicha tribu, la guerrerense (nació en Tepecoacuilco, en 1966) es una política de nuevo cuño, formada en las luchas sociales y políticas de 1985-1988 y sin mucha relación con las organizaciones que precedieron al PRD, como puede leerse en la reveladora entrevista de semblanza que le hizo mi compañera María Luisa Díaz de León para esta misma edición de Excélsior.
Atacada reiteradamente por los seguidores de Andrés Manuel López Obrador, la legisladora ha evitado hacerse la víctima, una pose que aquél ha cultivado en grado de maestría. Desde cuando Marta Sahagún partió al rancho para no volver y Rosario Robles tiró a la basura su carrera política, Zavaleta se ha convertido en la opción más concreta a fin de que algún día una mujer llegue a Los Pinos. Está en esa posición por encima de la panista Vázquez Mota y las priistas Beatriz Paredes e Ivonne Ortega. No me queda claro si la Presidencia está en sus planes, aun los de largo plazo.
A Díaz de León le dijo que, una vez que termine la Legislatura, se irá a La Montaña de Guerrero a trabajar con los pobres. No tengo motivos para dudar de las palabras de Zavaleta, pero recuerdo que López Obrador, además de pedir que lo dieran “por muerto”, solía decir que después de 2006 se iría a Tabasco a “criar animalitos”.
El jueves pasado, en The New York Times, el columnista Nicholas Kristof recordaba una declaración de Shirley Chisholm, la única mujer negra que ha sido aspirante a la Presidencia de Estados Unidos, en 1972: “Sufrí mayor discriminación por ser mujer que por ser negra”. Es una lástima que las mayores muestras de misoginia contra Zavaleta —“entregó el cuerpo”, “le agarraron la pierna”— provengan de su propio partido político.

El peje por su boca muere

Traidores al paredón/Enrique Krauze
Publicado en Reforma, 10 Feb de 2008;
Muchos criticaron la frase "AMLO es un peligro para México". Se dijo que era el emblema de la "guerra sucia" y que provenía "directamente de Joseph Goebbels", autor del famoso dictum: "Una mentira repetida cien mil veces se vuelve verdad". Académicos distinguidos lamentaron que la "atmósfera de miedo" y "polarización" creada por el PAN pudiese incitar a la violencia: "el concepto de 'peligro para México' significa que es un peligro para la nación, y entonces no se puede contemporizar, y hay que eliminarlo". Escritores reconocidos apuntaron que el uso insistente de la frase en boca de Calderón era condenable en términos intelectuales (una "generalización... sin matiz o lógica"), deplorable en lo moral ("es la cima de la campaña de odio... es volver orgánica la histeria revanchista"), pero sobre todo peligrosa, ella sí, en términos políticos: "¿Por qué tal belicosidad si lo que se quiere es un clima civilizado?".

Derechos Humanos en México

Columna Plaza Pública/ Migual Angel Granados Chapa
Derechos humanos aquí y allá
Publicado en Reforma, 10 Feb. 2008;
Louise Arbour cumple hoy 61 años de edad. Acababa de cumplir 57 cuando el 20 de febrero de 2004 fue elegida por la Asamblea General de la ONU Alta Comisionada para los Derechos Humanos. Su antecesor, Sergio Vieira de Mello, había caído en Bagdad en agosto anterior, víctima de la violencia desatada por la ocupación norteamericana, en un atentado con bomba en que además de la suya se perdieron 21 vidas más. La jueza canadiense, integrada a la Suprema Corte de su país desde 1999, había sido fiscal en los tribunales internacionales sobre los crímenes de guerra en Ruanda y en la antigua Yugoslavia. Pero antes de ocupar cargos en la judicatura de Ontario y de Canadá, y en el ámbito internacional, había sido una abogada activista, en la Asociación Canadiense de Derechos Civiles, de que fue vicepresidenta.
Estuvo aquí cuatro días en la semana que termina hoy. Invitada por el gobierno mexicano, firmó el convenio que extiende la permanencia de la delegación en México de su oficina de la ONU, establecida en julio de 2002 y que actuará aquí hasta el 30 de noviembre de 2012.
Del martes al viernes pasados se reunió con el presidente de la República, con el de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con comisiones del Congreso, por un lado; y con una vasta red de organizaciones civiles dedicadas a la causa que ella representa en el más elevado nivel internacional. Su visita osciló entre la suavidad y discreción del trato diplomático, y la crudeza con que oyó y juzgó el preocupante estado de los derechos humanos en México.
Ocupó buena parte de su atención el despliegue de tropas dedicadas a combatir la delincuencia organizada, que sin embargo conlleva como cauda hasta ahora inevitable la violación a garantías de las personas. Tan presente estaba esa preocupación en torno a la visita de la funcionaria internacional, que el 6 de febrero el presidente Calderón se sintió obligado a cerrar el discurso con que la recibió en Los Pinos con una referencia al tema. Sus palabras no fueron necesariamente veraces, pues contrastaron con la publicación del Programa Sectorial de Defensa Nacional que consagra la permanencia militar en actividades policiacas hasta el final de este sexenio. En cambio, a la Alta Comisionada dijo Calderón esperar que "el apoyo institucional de las Fuerzas Armadas en la lucha contra criminalidad sea cada vez menos necesario", que su labor es "subsidiaria", y que en la medida en que avance "la organización de las instituciones civiles en su capacidad de combate al crimen, será cada vez más esporádica".
Antes de marcharse anteayer, la funcionaria de la ONU volvió sobre el asunto al hacer un resumen de su visita a México: "Los militares han cometido violaciones a los derechos humanos en el combate al crimen organizado -violaciones de mujeres y adolescentes, asesinatos, detenciones arbitrarias, robos y saqueos- que deben ser investigadas por la justicia civil. Los abusos perpetrados por militares tienen que ser atendidos por tribunales civiles y no sólo por... el Ejército". Insistió en que la actuación policiaca de la fuerza castrense "puede generar mayor violencia y provocar que civiles inocentes salgan afectados o pierdan la vida, particularmente cuando los militares utilizan la fuerza para confrontar a grupos fuertemente armados", y conducir a "una escalada, un aumento de las acciones violentas -del Ejército y el crimen organizado-, algunas de las cuales pueden presentarse en áreas pobladas por civiles, en las cuales personas inocentes accidentalmente pueden ser víctimas de confrontaciones armadas tan robustas". Por eso, concluyó que la guerra contra la delincuencia organizada debe "ganarse no en las calles sino en los tribunales".
La Alta Comisionada hizo un llamado "al gobierno y a los legisladores para que aseguren que las normas de derechos humanos adoptadas y firmadas por México en los tratados que ha ratificado el país reciban rango constitucional y sean aplicadas como ley suprema en los procesos que se llevan ante los tribunales". En ese tema, en su reunión de dos días atrás Calderón se había visto obligado a reconocer el retraso en la preparación de su Programa Nacional de Derechos Humanos, demora simulada tras la fórmula "actualmente mi gobierno trabaja" en su elaboración. También usó el eufemismo para explicar otro retardo, al decir que "en días próximos ratificará la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas".
Respecto de otros derechos humanos en cuestión en México, la Alta Comisionada habló de las "crecientes limitaciones a las libertades de expresión y de reunión. La concentración del poder de los medios de comunicación en pocas manos sugiere intensamente la necesidad de un mayor pluralismo y una mayor protección de la diversidad de opiniones, necesaria en una sana sociedad democrática". En ese tema y en dicha sociedad, concluyó, "le toca al gobierno asegurar que haya un campo de juego parejo... No tengo una receta para México, pero claramente tiene que haber una situación igualitaria, un gran espacio para el pluralismo, para la libertad de expresión, y el papel del gobierno es asegurar que haya esto".
De haber viajado a los estados, la Alta Comisionada Arbour hubiera comprobado in situ sus apreciaciones generales sobre la materia que le toca gestionar. En Chiapas, por ejemplo, hubiera conocido la suma de hechos que en menos de un mes evidencian la tendencia hacia la criminalización de la protesta, una de las formas actualmente más socorridas de violar los derechos humanos. El 17 de enero se reformó el Código Penal para tipificar el delito de incitación a la violencia, que se comete "para impedir el ejercicio de un derecho o del servicio público u otros análogos, en contra de cualquier persona, física o moral, privada u oficial".
El 31 de enero se impidió circular a vehículos que llevaban a Tuxtla Gutiérrez a campesinos que en esa ciudad se unirían a la protesta nacional contra el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Policías locales y federales, según refieren los grupos locales de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos, detuvieron a Pedro Matusalén Vázquez, de la comunidad llamada Nicolás Ruiz, que horas después fue liberado "bajo la advertencia de no volverse a meter en nada y decirle a sus compañeros que no volvieran a venir porque la próxima vez serían más". Lo mismo hicieron con el profesor Felipe Hernández Yoena, que había sido orador en aquella manifestación, liberado al amanecer siguiente al día de su detención, practicada porque no entiende, según se lo explicaron los agentes que lo capturaron, "que el problema del TLC es federal, y que no tenían por qué manifestarse en Chiapas y que el gobernador no quería manifestaciones ni problemas en el estado". (Quizá para orar porque así sea, además de honrar la memoria del señor Jorge Hurtado Oliver, el gobernador chiapaneco, Juan Sabines, acudió a misa en Campeche el viernes pasado, oficio organizado por el gobernador Jorge Carlos Hurtado ante el deceso de su padre. Como hombre pragmático que es -a Dios rogando y con el mazo dando- Sabines se había reunido la noche anterior con Juan Camilo Mouriño, en la Quinta Gely, sede campechana del secretario de Gobernación, que lo invitó a cenar junto con cuatro gobernadores priistas más, los de México, Nuevo León, Tamaulipas y Colima).
En el ámbito internacional, en la Corte Interamericana de Derechos Humanos con sede en San José, el Estado mexicano tuvo que salir a defenderse en la causa denominada Castañeda versus México. Se trata de la denuncia presentada por el ex canciller Jorge G. Castañeda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a causa de su imposibilidad de ser candidato presidencial en el proceso de 2006, toda vez que pretendía presentarse como independiente y la legislación mexicana concede a los partidos políticos la exclusividad del registro de candidaturas.El proceso ante la Corte, que incluyó la audiencia de alegatos anteayer viernes, continuará el 10 de marzo próximo, cuando las partes deben presentarlos por escrito. Cuando más, una sentencia de ese tribunal internacional demandaría al Estado mexicano adecuar sus normas en materia electoral a la Convención Americana de Derechos Humanos. Correo electrónico: miguelangel@granadoschapa.com

La opinión del profesor Laqueur


La contienda por la postulación entró el sábado en una nueva etapa, posterior al llamado Supermartes.
Según las cifras totales en el conteo de la agencia The Associated Press, Clinton tenía 1,064 delegados, contra 1,029 de Obama. Se requiere un total de 2,025 para ganar la candidatura en la Convención Nacional, y la posibilidad de que el candidato no se decida hasta la convención del partido en agosto, ha obligado a los senadores Hillary Clinton y Barack Obama a centrar su atención en los "superdelegados", un selecto grupo que podría tener la última palabra. Los "superdelegados" son funcionarios elegidos o designados por el partido que tienen asiento y voto no comprometido en la convención donde se proclama al candidato demócrata y tienen, por tanto, la libertad de votar por quién mejor les parezca.
Forman parte de este selecto grupo los gobernadores, congresistas, ex presidentes y otros funcionarios y personalidades del partido.
En total hay 796 "superdelegados" en liza, y si ni Obama ni Clinton consiguiesen hacerse en las primarias y "caucus" con los 2,025 delegados necesarios para lograr la nominación demócrata, esta figura sería decisiva en la Convención.

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¿Quién ganará/Walter Laqueur, director del Instituto de Estudios Estratégicos de Washington Publicado en LA VANGUARDIA, 10/02/2008;